25 de noviembre de 2008

Shine, Aswad, shine

Shine es uno de los temas del album Shine and rise (1994), de Aswad, grupo de reggae del que supe apenas en 1993, cuando me regalaron su cd Distant thunder (1988). Shine es uno de los temas que más me gustan de este grupo.

Ooh aah ooh ooh ooh ooh aah
Ooh aah ooh ooh ooh ooh aah

(CHORUS:)
Come on and shine (shine), shine like a star (ah-ha)
Shining so bright (ah-ha) like the star that you are (ah-ha)
Oh oh oh oh shine (shine) into the future (ah-ha)
Spreading your light (ah-ha) wherever you are (ah-ha)

I burn like a fire left in the rain
As I run the race, oh yes I feel the pain
From the resistance I'm feeling the strain
Now the realization is that we are all born the same

(CHORUS)

I reach for the moon and I reach for the stars (ooh ooh ooh)
With the strength from within me yeah, the further and faster I run
Stretching my sinews to the bone (ooh)
Achieving all goals that I seek, I know I must do it alone (ooh ooh ooh)

(BRIDGE:)
When they said I'd never make it
I found strength from within (ooh)
'Cause it is there if you seek it
So you can get it if you really want so

Shine (shine), shine like a star (ah-ha)
Shining so bright (ah-ha) like the star that you are (ah-ha)
Oh oh oh oh shine (shine) into the future (ah-ha)
Spreading your light (ah-ha) wherever you are (ah-ha)

Oh oh oh oh shine
Shine, shine your light
Shine, shine your light, yes we're badder than bad
Nigel Benn, the warrior, called the dark destroyer
Eubank, simply the best, nobody alive can touch that
Linford Christie, say nobody alive can catch me
Moving like lightning with enough energy
Shine, shine your light, yes we're badder than bad
Shine, shine your light, yes we're badder than bad
Him a floating like a butterfly, the hurdling man
Yes, me a chat about Colin Jackson
The crowd is roaring, Ian Wright scoring
Boogie man a fe the mighty champion fe we (ooh ooh ooh)
(Tomada de http://www.lyricsdownload.com/aswad-shine-lyrics.html)

19 de noviembre de 2008

Yo supongo, él supone...

Mi hijo menor actuaría en la obra anual de teatro del colegio y había que mandar a hacer su disfraz de Tío Conejo. Le dije a su profe que me parecía que ellos mismos debían ingeniárselas para diseñar sus vestuarios, como parte de Artística, por dos razones: la primera, porque eso estimularía su creatividad y la segunda, porque es más económico. El año pasado fue un papagayo y el traje, de casi 80 mil pesos, está muerto de la risa en un cajón del closet y yo me oponía a un gasto tan innecesario.

La profe me dijo: “¡Listo! Hazle tú el disfraz, ya que él es el único conejo”. Acepté el reto y lo craneé a partir de una sudadera gris, con capucha. Mi esposo consiguió la sudadera, mi suegra hizo las orejas y la cola, y con un círculo de tela de toalla blanca hice la barriga. Pero le faltaba un toque… el de los dientes. Así que fui a una tienda de bromas, convencida de que los encontraría.

“Necesito unos dientes de conejo o algo parecido”, le dije a la vendedora. “Ay, no, no tengo nada de eso. Lo único que tengo de conejo es eso”, me respondió mostrándome un juego de brassier y tanga rosa, con colita y diadema con orejas de conejita. Me reí y le expliqué para qué los buscaba. Ella entendió y buscó bien entre los numerosos cachivaches colgados de las estanterías. Hasta que… “¡Ah, sí! ¡Mire! Esto le puede servir” y me mostró una mascarita compuesta por una nariz, bigotito blanco y unos dientes de conejo, que se adaptaba a la cara por una banda elástica. “¡Perfecto!”, le dije. “¡Esto es mejor que lo que había pensado!”.

Salí del almacén, que quedaba en un segundo piso, con una sonrisa amplia, súper satisfecha con la compra y feliz imaginándome a mi hijo con esa mascarita. Al salir mi mirada se encontró con la de un hombre que estaba parqueado en el borde de la calle. Sin dejar de mirarlo y sin dejar de sonreír, lancé un suspiro. El hombre me miró fijamente y luego miró el aviso del almacén. Yo seguí su mirada: “Tienda de bromas y sex-shop”. Como que me puse roja pues sentí un repentino calor en las mejillas. Por la forma como miró el letrero yo supuse lo que él supuso al ver mi amplia sonrisa de satisfacción.