Hay días en que uno no sale del letargo con que se levanta de la cama ni bañándose con agua fría ni tomándose un café cargado. Así estuvo Nadia hace unas semanas, como un zombi en su puesto de trabajo, con los párpados "a media asta" y el cuerpo pesado. Miró a Diani y le dijo: "Erda, hoy quisiera como que me dieran una cachetada". Jenny Lee, que pasaba en ese momento, frenó en seco, giró hacia ella y le dio una buena cachetada con la mano abierta. "¡Ay!", dijo Nadia sobándose la mejilla y mirando a Jenny Lee estupefacta. "¿Por qué me pegas?", le preguntó indignada. Jenny Lee, que ya había reiniciado su camino, la miró como si nada y le respondió con mucha lógica: "Porque tú dijiste que querías una cachetada". Y continuó su camino mientras Nadia la seguía con la mirada sin dejar de sobarse la mejilla.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada