5 de noviembre de 2011

Un "Adolescente tierno" de casi (¿o ya?) cuatro décadas

A veces navegar por la Internet es como meterse al cuarto de chécheres: uno entra a buscar algo y termina revisando cada cosa que encuentra porque tras el primer contacto visual viene un golpe de memoria y un inevitable flash back. Me ha pasado mucho que entro a  Internet a buscar una cosa y termino encontrándome metida en páginas cuyos contenidos me llevan de regreso a la infancia, la adolescencia o la juventud, la mayoría de las veces de la mano de canciones.

Jeanette, Los Pasteles Verdes, Sandro, Leonardo Favio, Raphael, Julio Iglesias, The Archies, Gianni Bella, Boney M, Belle Epoque, Ricardo Cocciante, Franco Simone, Massimo Ranieri... Hace poco me topé con esta, que yo no paraba de cantar a los 12 al tiempo con la Tormenta de vinilo a la que la aguja le sacaba las notas a 33 revoluciones por minuto. ¡... a renacer en el silencio de la flor!

Dicen que algunas personas intuyen cómo -o de qué- van a morir. Yo creo que el corazón será el que me lleve al otro lado.

30 de septiembre de 2011

Salmadova: aria 'Oda a Tchaikovsky' (inédita)

Hace un año se me ocurrió una idea, que para algunos era una idea loca: una orquesta sinfónica en la isla. Busqué, busqué y busqué hasta que di con el director de la Sinfónica del Conservatorio de Música de la Unal. A él no le sonó nada loco el asunto (gracias, maestro Zajac). Redacté el proyecto, lo presenté, fue aceptado y, finalmente, en agosto pasado vinieron sus más de 70 jóvenes músicos con Eugene Onegin, de Tchaikovsky, ¡ópera y en ruso!
Para el equipo involucrado en la organización del Caribe Sinfónico, fueron días de corre-corre llenos de anécdotas; algunas, literalmente, nos inflamaron las entrañas, la sensibilidad, y nos deprimieron la autoestima. Finalmente, después de tantos tropiezos (no es nada fácil traer más de 70 personas a esta isla y hacer un montaje de este tipo), todo salió mejor que lo que esperábamos. ¡Increíble! ¡En el paraíso del reggaetón, Tchaikovsky llenó el teatro en tres funciones! Y la gente quedó con ganas de más.

Soy firme convencida de que nada mejor que la risa para superar el estrés. Así que, frente a cada tropiezo, durante cada tropiezo y después de cada tropiezo, Mafe y yo superábamos todo con risa y mamadera de gallo. Mientras estábamos en uno de esos episodios de desestrés total, subí al escenario del Hollywood, con Mafe y uno que otro ayudante de escenografía como único público. "Esta mujer y su Iphone, ¡qué adicción!", pensé al verla con el celular a la altura de sus ojos, convencida de que estaba leyendo algún mensaje, cuando en realidad lo que estaba haciendo era creando uno con imagen, sonido y movimiento. ¡Qué carajo! Acá lo comparto, sin vergüenza, porque soy la primera en reírme de mí misma. Les concedo ese derecho. Pero les aseguro... me están esperando en Milán.


28 de septiembre de 2011

No hubo ding-dong, pero sí una... ¡sorpresa!

Tomada de http://macpik.wordpress.com/page/3/
No fue en la puerta de nuestra casa, realmente. Tampoco tocaron al timbre. Pero dejaron a las dos junto al portón de entrada al lote en que vivimos y mi hijo las encontró. Alcanzó a ver la moto que se alejaba mientras las dos cachorritas de raza perdida temblaban junto al oxidado portón. Ahora son nuestras, acogimos a esas dos perritas de menos de dos meses abandonadas estando enfermas, hambrientas, pulgosas y lombricientas. Ya cumplieron tres semanas con nosotros y la cara es otra gracias a los paracitidas, el concentrado, el jabón garrapaticida y la emulsión de Scott.   ¿Hasta cuándo serán nuestras? Hasta que el señor Llamas, nuestro vecino semiindigente, decida dejárnoslas, pues siempre se lleva nuestras mascotas.


Nota: Mi hijo y yo no nos hemos puesto de acuerdo. Él quiere llamarlas Mona y Negra. Yo, Mali y Bali. Pero a él le parece un chiste.

15 de septiembre de 2011

Madrid/Somalia, 08/2011

Pocos días antes de que el papa Bendicto XVI iniciara su tercera visita a España, este hombre se paseaba con su cartel "protestante" por las calles de Madrid. Al mismo tiempo, la vida de más de tres millones de somalíes estaba en riesgo por el hambre y la violencia.
A pesar de los esfuerzos de muchos voluntarios, es posible que el mundo no cambie mucho (siempre habrá pobreza), pero al menos queda la satisfacción personal de haber hecho el intento.

4 de septiembre de 2011

Paréntesis a propósito de un golpe de nostalgia

Italianos que me siguen sacando suspiros. ¡Indestronables!
Collage - La gente habla.
Franco Simone - Respiro.
Umberto Tozzi - Tú.
Gianni Bella - De amor ya no se muere.
Collage - Poco a poco me enamoré de ti.




3 de septiembre de 2011

Mis imágenes, mis pocas palabras: Marruecos

Dos meses y tres días lejos de mi gente. Cuatro países: España, Marruecos, Mali y Líbano. Miles de kilómetros por aire y tierra, más unos cuantos metros en ferry por el Níger (faltaron el camello y el globo aerostático en Marruecos). Muchas sorpresas, algunas recibidas con mucha alegría, otras no tanto, pues alcanzaron a amenazar con aguarnos el viaje. Pocas, pero muy selectas compras, entra las que se distinguen el bolso tuareg de cuero repujado que regateé en Timbuctú; un bolso dogón de cuero de vaca y piel de hiena; una karimba; un par de vestidos tradicionales marroquíes y un ejemplar en español de El Profeta. Un periplo inolvidable que espero, deseo, quiero repetir.  
La llegada. La típica foto de turista corroncha, jarocha, que no se la cree. No lo digo por él, lo digo por mí. Pero era foto necesaria, al menos para dejarles a mis nietos constancia gráfica de que estuve allí.

El primer soukazo. ¿Se nota que estaba eufórica? Esa sonrisa permanente me hacía parecer como acabada de salir de sesión de botox. Fue mi primera ida a un souk, donde hice mi segunda compra: una linda mochila roja. La primera es la que sigue.
La primera compra. Este vestido tradicional, que quizás nunca usaré, se me antojó desde que lo vi. No he mirado sólo por no llevarme la desagradable sorpresa, pero intuyo que la marquilla dice "Made in China"... o en Taiwán. El empaque, de pura producción en serie, es el principal sospechoso. ¡La globalización!
¡Photoshop! De mucha sonrisa pillando al fotógrafo dejando constancia de los primeros efectos de las vacaciones: trasero y barriga crecen día tras día, tras mucha comida.
Laberinto de Fez el Bali. Dijo Nouredine que es guía certificado, con dos años de estudio para poder tener la acreditación. Dijo Nouredine que la medina de Fez es la más grande del mundo y la más antigua. Dijo Nouredine que en su interior amurallado viven unas 180 mil personas. ¿Le creo? Digamos que sí: antigua sí es... ¡antiquísima! Se nota en sus edificios y sus callejuelas, en sus puertas y sus muros.
¡Nouredine! Hermosa la medina de Fez, hermosa, pero no apta para claustrofóbicos. En algún  momento estuve a punto de trepar paredes pues sus interminables y estrechos callejones, limitados por altas muros y compartidos por transeúntes, motos, bicicletas, burros y gatos, me produjeron un breve ataque de ansiedad. ¿Qué tal si me pierdo? ¡Nouredine, ¿dónde está la salida? "A 10 minutos, Salma, a 10 minutos".
Una coca cola en Essaouira. 40 grados, mediodía, un guía intenso y acelerado... ufff, esa era la recompensa. Essaouira, bohemia, cosmopolita, de medina fresca, con olor a herrumbre y a sal marina, la de exhibición de productos provocativos vendidos por moros, tuaregs, europeos y hasta uno que otro rasta (o seudo rasta, no sé). 
Caja pintada. Essaouira, mucho color, muchas gaviotas, mucho sol, mucho mar, muchas centollas, mucha cerámica, mucha acuarela, mucho argán en el camino... y esta linda caja que esconde una maraña de cables. Me gustaría tenerla en cualquiera de los coralinos rincones de mi casa.
Pintor de moras. Pintor de moras en azul y negro, trazo simple sobre el lienzo blanco. Moras y arcos, sólo moras cuya belleza se oculta detrás del hiyab, la chilaba, el chador o la burka.

Por aquí pasa cualquiera. La diminuta puerta de la pequeña mezquita de Hassan II, en Casablanca. Capacidad: 25 mil en la mezquita; 80 mil en el patio. 
Vitrales de Bou Inania, una de las escuelas coránicas (madrassa) más antiguas (siglo XIV). En Fez.
Breve rallye... de cuatro horas. Colombiana sin experiencia en conducción, sin licencia y sin pericia logró ubicarse en el segundo lugar -gracias Dios mío-, conduciendo un buggie automático. Ahmed va primero, Jak al final. De repente, Ahmed frena, se baja, revisa los buggies y yo aprovecho para decirle en mi escaso francés de pésimo acento, señalándome y luego señalando monte arriba: "Ahmed, moi a le toilette". Ahmed se ríe, pues es la segunda vez en una hora. Escalo, resbalo y... ¡Auch! ¡Puchaaa! Cuatro megapúas de un arbusto de argán clavadas en el mismo pie.
El desquite: moliendo granos de argán. Camino a Essaouira, paramos en una cooperativa femenina dedicada a procesar la almendra del arbusto espinoso para extraer el aceite con que producen cosméticos, jabones, champú y otros artículos cosméticos. Tremenda fuerza en los brazos la que deben de tener, pues el mortero, aunque fácil de mover, pesa tanto que a los 10 minutos ya te duele desde el bíceps hasta el omóplato.
  

3 de mayo de 2011

Una mujer incompleta (la saliva volvió a caerme en la cara)

"Al que escupe pa'rriba le cae la saliva en la cara", respondía mi madre cada vez que yo decía "jamás haré tal cosa o tal otra". Y el tiempo le ha dado la razón. ¡Vieja Cande, filósofa y profetisa, carajo! "Que nunca me voy a casar"... y me casé. "Que si me caso, será en jeans, en la playa, a las 5 y pico de la mañana y que cuando esté dando el sí, el sol se asome en el horizonte"... y me casé de noche, al estilo Lady Di, con un vestido al que la modista le agregó tres metros de cola porque se le antojó que se vería divino, en una de las iglesias más rififí de Cartagena (la San Pedro Claver, con los restos del santo patrono de los esclavos presenciando la ceremonia desde su urna de cristal empotrada detrás del altar) y con un fiestonón en el que hubo exceso de comida y trago. "Que nunca le voy a cocinar a un hombre"... y terminé cocinándoles a tres (mi marido y mis dos hijos).

Bueno, parece que aún no he aprendido a decir "de esta agua no beberé". Hace poco más de un mes, escribí un post (el anterior a este) en el que dije que quería morir con todos mis órganos puestos. ¡Ja- Ja y Ja! Un mes después, me hospitalizaron y finalmente me hicieron la colecistectomía, operación que por años evité (a pesar de que mi vesícula era una cantera) argumentando que si me cuidaba la boca no habría problema. Lastimosamente para mi, ahora soy una mujer incompleta y siento el vacío en mis entrañas. No quiero imaginar ni el trato que recibió mi pedacito de tripa tras ser extirpada ni el sitio en el que la depositaron. Ay, vieja vesi, ojalá que al menos te hayan dado la oportunidad de abonar la tierra. 

25 de marzo de 2011

Hoy 50, a partir de mañana... ¿sin cuenta?

El día me cogió con ganas de escuchar El amor, de Tito el Bambino (buen ritmo, para un buen amacice). Y así lo hice, pues me levanté happy porque al fin llegaron los 50. Pocas felicitaciones, ya que procuro pasar desapercibida en esta fecha, no hago bochinche; no sé por qué me cuesta tanto ser centro de atención. Pero, terminé por enterarme de que me tienen francachela esta noche. ¿Por qué no cuentan mis deseos? No quiero celebraciones, pero siempre terminan haciéndomelas. En fin, serenidad y paciencia. Ahora a la reflexión:

A estas alturas de mi vida, he decidido que no quiero pasar de 60. Ni idea por qué, pero algo no me gusta de esa cifra. Aunque la verdad es que pienso que he vivido intensamente, he disfrutado, sufrido, gozado, aprovechado y desperdiciado oportunidades, he reído y llorado, he sido loca y cuerda, rara y normalópata. Entonces, ¿por qué no dejar hasta ahí? Me encantaría irme con todos mis órganos puestos y con todas mis facultades mentales y dejarle espacio y recursos a alguien de la nueva generación. Hasta 60 estaría bien, pero no soy yo quien pone la fecha de vencimiento. En fin.

A estas alturas de mi vida, he decidido que es hora de que realice la segunda parte de un sueño que ha estado en salmuera por casi 40 años -espero que para el 2012 no sea muy tarde-. La primera parte está por realizarse en junio... ¡voy a África! (Si me dan las visas).

A estas alturas de mi vida, siento que estoy cada vez más liviana, más libre. Cada vez me importan menos mis arrugas (mentiras, la semana pasada comencé a usar cremas antiarrugas, regalo de mi hermana), mi forma de vestir, de caminar y me cansan más los piropos. Soy cada vez más razonable, paciente, tolerante, bondadosa en mis críticas. Eso sí, en esencia sigo siendo la Salma de hace 40 años, 30, 20, 10, 5. En esencia, es decir: la misma recochera de sonrisa fácil que se emboba con los bebés, que les va a los débiles y los pequeños. La misma idealista que no para de soñar con un mundo mejor a pesar de que cada día el bombardeo negativo de los medios de comunicación diga que un mundo feliz es imposible. En resumen, la misma de hace 40, 30, 20, 10, 5 en versión mejorada (creo), pero envuelta en un papel de regalo ya cuarteado.

Charlie, ahora sí, con ganas, con fuerza... ¡CINCUENTA! Pero no puedo garantizar que a partir de mañana no sean SIN CUENTA.

5 de febrero de 2011

Todos a Tierra

Creo que no había estado tanto tiempo sin escribir en este blog desde que lo creé. Bueno, a veces hay tiempo de sobra y otras veces lo que sobra es trabajo. En esas estoy, pero sacrifiqué alguna tarea para escribir, más bien para compartir esta canción que me puso la piel de gallina.

A Kapari Walka lo vi en concierto en el 2008, en Corferias. Tal vez no éramos más de 50 los que nos quedamos embobados con su música; mejor así, sin tanto bulto. Concierto semiprivado, ¿no? ¡Qué privilegio! Ese año busqué como loca algo sobre ellos en esta red, pero ni aire. Anoche reanudé la búsqueda y me encontré con esto, que incluye a Andrea Echeverry y Andrés Cepeda, además del mensaje de Ati Quigua, la congresista. Se las dejo, una ayuda para reconectarse con la Tierra aunque no seas de la antigua Bacatá.

2 de julio de 2010

Conjuro Black U-hUru-guay

Ghana, Uruguay, voy por el Black, Uhuru-guay... Sponji reggae.
You bum right here and you
Bounce over there sponji reggae
I say you bum right here and
You bounce over there
Sponji reggae
I say you rock right here and
You rock over there sponji reggae
I say you punch right here and you
Punch over there sponji reggae

A keep trying very hard to succeed
I almost lost my reflex
My bare feet was burn
That i almost lost my nerves
My fingers are shaking as the
Day start breaking
I could a never keep it no longer
I had to tell it to one another

Chorus:

You bum right here

Some say i am nuts zooky crazy
Want i to leave the music alone
They say go and look work
I and i are lazy
But i think for a while and
Say to my self
It's a time for every style

Chorus:

I may not be a movie star
I don't drive a big fancy car
I can afford only a winchester cigar
From the day i was born and
Given life
I and i a actor genius name it
Genuine character
¿Y si no? Bueno, es la vida. Más Black Uhuru.
What is life? Life is a spell
What is life? No one can tell
What is life? I try to see
What is life? It's looking bleak

They control the treasure of our birthright
And to survive we have to struggle and fight
The present confrontation of our mind
The flexibility of our vision

What is life? I try to see
What is life? It's unity
What is life? I try to feel
What is life? It's really real

Everyone say they are not excited
While our vineyard exploited
African woman hold me close to you
Help me to find don't get separated

What is life? Life is a treat
What is life? Nothing but cheat
What is life? Life is a test
What is life? Some man Jah bless

They control the pleasure of our birthright
And to survive we have to struggle and fight
The present confrontation of our mind
The flexibility of our vision

What is life? I try to see
What is life? It's unity
What is life? Life is a dream
What is life? Life is a treat

What is life? Life is a spell
What is life? No one can tell
What is life? I try to see
What is life? It's looking so bleak

What is life?
What is life?
What is life?
What is life?
What is life? Life is a treat.

1 de julio de 2010

Aunque conozcas la historia estás condenado a repetirla

La primera alarma se encendió la primera vez que le dije a mi hijo mayor: “¿Tú crees que eso es música? ¡Nooo! Te voy a mostrar lo que es música”. Busqué Dust in the wind, de Kansas, y la puse. “Esto es música”, le dije e inmediatamente me acordé. ¡Diooooos! ¡Me acordé de mi madre, que me decía lo mismo cuando yo era adolescente y escuchaba esa canción a todo volumeeeen! Y también cuando escuchaba a Jean Michael Jarré y a los Bee Gees y a Belle Epoque y a Men at Work y a Elton John y a Bob Marley y a Peter Tosh y a Steve Wonder y a… en fin. Eso mismo que acababa de decirle a mi hijo me lo decía mi madre. La única diferencia era el género: yo por el pop, el reggae, algo de rock y la electrónica de Jarré.

La segunda alarma se encendió cuando le dije a ese mismo hijo, a los gritos: “¡Bájale a eso! ¿Cómo puedes estudiar así? No se te va a quedar nada con esa música”. Él sólo asintió con la cabeza y levantó las cejas como diciendo “aunque no lo creas”. ¿Estudiar con reggaetón a todo volumen? Pues…  ¿qué te digo? Me acordé, me acordé de que mi hermano menor estudiaba con AC/DC, Scorpions, Iron Maiden, Alice Cooper, Metallica, Kiss y White Lion a todo volumen. Mi madre (y a veces yo, de pura sapa preocupada por las notas de mi hermanito) le decía: “¡Bájale a eso! Nadie puede estudiar con esa música tan atormentadora”. Mi hermanito adolescente respondía siempre lo mismo: “¡Ombe, que sí!” … y nunca se tiró un año.

Bueno, decía que la diferencia entre mi madre y yo era el género: yo por el pop, el reggae, bla, bla, bla..., y mi madre le iba al bolero. Ya sabía yo que ella estaba happy cuando escuchaba las primeras notas de cualquier canción de cualquiera de sus boleristas favoritos sonando en su megagrabadora: Orlando Contreras, Daniel Santos, Alci Acosta, Benny Moré, Leo Marini, Olimpo Cárdenas, Agustín Lara y un montón más cuyos nombres ya no recuerdo. Y cantaba, mi vieja cantaba con sabor, con ojos cerrados y mano en el corazón, sintiendo cada nota, cada palabra y suspirando en cada silencio. La madre que si en esa época hubiera karaoke y concurso de… ella habría arrasado con todos los premios.

Esta era una de sus favoritas:
Esta era otra:

Y esta otra también le gustaba (de tanto que la ponía me aprendí la letra):
Hoy me he acordado de los boleros de mi madre porque en la buseta en que venía estaban sonando algunos cuyo intérprete no identifiqué, aunque su voz es muy parecida a la de Alci Acosta. Y me gustó, escuchar boleros en una van de transporte público me gustó. Tanto me gustó que apenas tuve chance, descargué algunos. ¿Qué? ¿Qué pasa? Nombe, no es que me esté poniendo vieja, lo que pasa es que finalmente lograron encontrar un espacio en mis gustos musicales a pesar de ese tufito a cantina de media luz; a despecho y a amores prohibidos, platónicos, imposibles o de ultratumba; a traiciones y desesperanzas. Me temo que mis hijos no se salvarán de este evento cíclico y quizás en unos años escucharán con gusto Dust in the wind. Una cosa sí me queda clara: eso de que “el que no conoce la Historia está condenado a repetirla” es pura paja. También la repetimos los que la conocemos. Vale, así es la vida. Cíclica. Y si no, que lo diga Simba.

20 de junio de 2010

Mbube - El león duerme esta noche

¿Será un contrasentido que sueñe con un mundo mejor, libre de hambre y guerras, en donde todos vivamos felices, sonrientes, cantando, bailando, sin gritos, con la alharaca de los niños como única algarabía? Me lo pregunto porque a veces, lo confieso, mis hijos logran sacarme de quicio y les pego severo grito, en especial cuando tengo que actuar como referee. Una de dos: o soy una descarada que aspira a un mundo mejor sin hacer un aporte individual o mis hijos encontraron una agria veta subterránea en mi carácter.

Pero hace unos días pasó algo interesante: mientras yo escuchaba a las Mahotella Queens cantando Mbube, mis hijos irrumpieron en el cuarto en que estaba. El menor entró de espaldas y el otro, de frente, como dos esgrimistas en duelo, uno pa’lante y el otro pa’tras. Grito va, grito viene, manotazo pa’cá, manotazo pa’llá, una patada voladora que falla y otra, de respuesta, que atina… Y yo, contrario a lo que he hecho muuuchas veces (encresparme y trancar la trifulca con un grito que se impone sobre los suyos), les subí a las Mahotella, cerré los ojos, me tapé los oídos y canté a todo pulmón lo único que me aprendí de esa canción: “¡MBUBE! ¡WIMOWÉ! ¡WIMOWÉ!”. Así apagué los “¡Aaaah!”, “¡Vas a ver!” y “¡Mmmma-máááá!” de mis hijos, que generalmente producen una especie de cortocircuito en mi frágil sistema de autocontrol.

Como no les puse atención, el duelo terminó sin vencedor ni vencido. Creo que Mbube a todo pulmón tuvo mucho que ver. Me dio entonces por buscar en Internet información sobre la canción y encontré que Mbube quiere decir león en zulú y que fue un éxito cuando Solomon Linda, zulú él, la compuso y grabó en 1939: unas 100 mil copias vendidas en el cono sur de África. Y que desde entonces se han grabado unas 160 versiones distintas, una de ellas interpretada por Timon y Pumba en El Rey León.

Ya tengo la estrategia para el próximo enfrentamiento: “¡Mbube! ¡Wimowé! ¡Wimowé!” (“¡León! ¡Eres un león! ¡Eres un león!”). Y si me preguntan qué significa, les echaré la historia, agregaré un nuevo dato (que una de las versiones fue titulada El león duerme esta noche) y que, por su bien y por el mío, es mejor que siga dormido.

Sí, tal vez es un contrasentido que aspire a un mundo feliz si no afronto de mejor modo las borrascas en mi hogar. Dicen que dice un proverbio chino: “Si quieres arreglar el mundo, primero da tres vueltas por tu casa”. Tomaré el episodio de Mbube como la primera vuelta.

18 de junio de 2010

Del Pata-pata de la Makeba al Vul'indlela de la Fassie

No había evento del Sagrada Familia en el que Rosalba no bailara el pata-pata. En esa época, comenzando los 70, yo no tenía ni idea de quién era la que cantaba ese tema que le gustaba tanto a mi compañera de curso. Y, fíjate cómo es la vida, me vengo a enterar ahora de que era, ni más ni menos, Miriam Makeba, famosa cantante sudafricana a la que llamaban Mama Africa. Personaje de esos que se consideran leyenda. Bueno, este es el pata-pata... no sé qué tenga que ver con las sandalias amarra-canilla que se usaban en esa época (y que están otra vez de moda...).
Más pa'cá, recién empezado el nuevo siglo, me timbró esta canción. En la versión que escuché se colaba la voz de algún picotero, digo yo, que decía algo parecido a "¡Ulis en concierto! ¡U-U-Ulis en concierto!". ¡Nojoche, si me maté buscando una cantante llamada Ulis en Youtube, en Ares, Limewire, Emule! ¡Ni el señor Google me daba pistas! Y hoy me tropecé con ella por casualidad: es Brenda Fassie (la reina africana del pop y activista contra el aparthaid) y la canción es Vul'indlela, pegajosa, levanta-muertos, prende-fiesta (ni Mandela se resistió). Género: kwaito, considerado el nuevo pop sudafricano, nacido en los años 90.

Vul'indlela wemamgobhozi
He unyana wam
Helele uyashada namhlanje
Vul'indlela weMaNyawuza
Msuba nomona
Unyana wami uthathile
Bengingazi ngiyombon'umakoti
Unyana wam eh ujongile this time
Makgadi fele usenzo s'cede
Uzemshadweni ngiyashadisa namhlanje
Bebesithi unyana wam lisoka
Bebesithi angeke ashade vul'indlela
Vul'indlela we mamgobhozi
Vul'indlela yekela umona
Kodwa wena maNgobese
Hey unomona
Ngoba awunanyana
Unentombizodwa
Ayoyoyo mangobese
Hee unomona ngoba hee awunaye unyana onjengowami
Bengingazi ngiyombon'umakoti
Unyana wam eh ujongile this time
Makgadi fele usenzo s'cede
Uzemshadweni ngiyashadisa namhlanje
Bebesithi unyana wam lisoka
Bebesithi angeke ashade vul'indlela


Mi pronóstico para hoy: Ghana Australia... y pasa... ¡Australia, qué goleada!

15 de junio de 2010

Dos tesoros de Bob... la pirata soy yo

Bob Marley es el único músico del que me gustan casi todas sus canciones. Esta mezcolanza que les dejo la usaba como canción de cuna cuando mi hijo mayor era bebé. La única canción para dormir pelaos que me sabía no me parecía apropiada ("duérmete, niño, duérmete ya, porque viene el coco y te va a llevá"). Bob lo dormía por mí con su Rare medley.
Y esta se me pegó desde que la escuché la primera vez, en la colección de 4 CD con la mayor parte de su obra (...pucha, la madre pa'l que me la robó). En este video, el siseo, la estática, los ruiditos del choque entre aguja y sencillo de 45 rpm para mi no tienen precio (extraño esas imperfecciones de la vieja tecnología, que hacían que uno cuidara los discos como si fueran EL botín y los limpiara con un cariño extremo dizque para que no se rayasen). I'm hurting (deep) inside... confiesa el dolor con un toque de alegría. Van las dos versiones: original y moderna.
When I was just a little child (little child)
Happiness was there awhile (there awhile)
And from me it... it slipped one day
Happiness come back I say

Cause if you don't come
I've got to go looking
For happiness

Well if you don't come
I've got to go looking
God, for happiness, happiness

Say that
Say I'm hurting
And it's no sense
I'm hurting, I'm hurting
Deep inside
Oh good god now

Oh hear my cry, hear my cry
Yeah my my my my my my my cry

Been together like school children (school children)
Then you hurt me just in vain (just in vain)
Oh, Lord, I'm your weary child
Oh, happiness come back awhile

Cause if you don't come
I'm gonna go looking
For happiness (the road is dangerous)
I've got to go looking
For happiness, happiness

Said I'm
Don't you know I'm
I'm hurting, hurting inside
Oh I'm hurting
Who cares
Who cares

Does the one who love, oh
Feel the pain
Feel the pain

Does the one who love
Feel the pain
Feel the pain

(Been together like school children)

14 de junio de 2010

La cara oculta del burka

Anoche soñé que usaba burka. No fue una pesadilla, no, para nada. Podía adivinar mi sonrisa a través del trapo, que era de colores chillones, alegres. Mi cabeza se veía más grande, percibía unos turupes que le daban una forma extraña: tenía 8 dreads más largos y enredados que los de Robert Nesta Marley. Y bajo el mantón desprestigiado se veía otro bulto y se escuchaba el tintineo de muchas monedas: era dinero, todo el que había ahorrado desde que usaba el mantón ese:

• Un montón de billete economizado en ropa, porque tenía uno para cada día de la semana.
• Varios miles de pesos mensuales, en desodorante. Como el largo trapo no dejaba escapar el aroma “floral fresh”, me cambié a leche de magnesia Philips ($3.200 en droguería cara y que, bien dosificada, me alcanzaba para dos meses).
• Los $25 mil quincenales de la depilada con cera. En reemplazo (porque ya no me parecía tan chistoso que mi familia me llamara La cosa pelúa), recuperé la fórmula de mi abuela libanesa: caramelo tibio.
• Y un buen billete en champú ($12.000 mensuales, con lavada diaria). Gracias al burka lo lavaba cada 10 días, por lo que ¡sólo necesitaba un frasco de champú al año!

Pero la sonrisa bajo el burka no era sólo por el ahorro. Lo mejor de todo era que desde que la usaba nadie notaba si estaba bailando o era que cojeaba, si me sonrojaba o si estaba cabreada, menopáusica, apática, bizca, ictérica, bronceada, con la malparidez cósmica alborotada, si me veía bonita o fea, si estaba sacando la lengua o estaba encuera.

El sueño terminó con la protesta de mis alumnos: “Profe, quítese eso, que cuando usté habla no sabemos a quién está mirando y en los exámenes… ñerda, profe, estamos en desventaja”.


Tres afganas, de rostros anónimos, conformaron una banda de rock y grabaron una canción: Burka blue, que pegó en Europa y Asia. La canción habla del uso de esa vestimenta y de los cambios en Afganistán tras la caída del régimen talibán. Sólo 10 personas conocían el rostro de esas mujeres que lograron, al menos, quitarse el burka del espíritu al componer, interpretar y grabar esta canción en contra del pesado mantón azul que fue impuesto a las mujeres de su país.